Archivo de la categoría: Economía

¿Estamos preparados para el trabajo del futuro?

El otro día, mientras hacía cola en el supermercado, empecé a pensar qué harían todas esas personas que hoy trabajan en las cajas, cuando, dentro de muy poco, su trabajo desaparezca. Y lo mismo se podría pensar de los cajeros de banca y de autopistas; taquilleros de cine; documentalistas; trabajadores de información y servicio al cliente; contables, auditores y administrativos; operarios de fábricas, cadenas de montaje y almacenes; numerosos mandos intermedios; carteros; profesionales de la limpieza; bibliotecarios; pilotos comerciales, conductores de trenes y metro, transportistas y taxistas…

Ya no es ningún secreto que en las próximas décadas desaparecerán la mayoría, sino todos, los trabajos manuales susceptibles de ser sustituidos por una máquina o un ordenador. Y, con ellos, todas las posiciones intermedias que no aporten suficiente valor añadido.

Y esto es así porque estamos inmersos en plena cuarta revolución industrial, también llamada 4.0, que sigue a los otros tres procesos históricos transformadores anteriores:

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Basta ya de desaprovechar el talento

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Hablar del talento se ha puesto de moda y es muy frecuente encontrarse con personas que hablan y escriben sobre él. Sin embargo, escuchándolas y leyéndolas, parece que muchas no tienen claro de qué están hablando.

Ideas erróneas

Hay quienes creen que sólo disponen de talento las personas con altas capacidades intelectuales. Si esto fuera así, según la OMS, sólo el 2,3% de la población mundial dispondría de él, lo cual no le daría mucha oportunidad de manifestarse.

Otros confunden genio con talento (capacidad de crear nuevas formas de actividad no emprendidas antes por otros o que actividades ya conocidas se desarrollen de un modo enteramente propio y personal; frente a practicar formas de actividad, general o frecuentemente practicadas por otros, mejor que la mayoría de los que cultivan esas mismas aptitudes), por lo que están convencidos de que ellos no disponen de ninguno.

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Promovamos cuanto antes un debate económico racional

Hace ya más de cuatro años que sufrimos la actual crisis financiera y las principales economías del mundo siguen estando profundamente deprimidas, en una escena muy parecida a la sufrida en la década de 1930. Y la razón es simple: las medidas que se están tomando se basan en las mismas ideas que rigieron la política en aquella década. Estas ideas, que insisten en que el camino hacia la prosperidad pasa por unos profundos recortes del gasto público, incluyen graves errores, tanto sobre las causas de la crisis, su naturaleza y la respuesta apropiada y, además, hace ya mucho tiempo que han sido refutadas.

La última demostración devastadora de este desatino la apunta el Fondo Monetario Internacional (FMI), en su reciente publicación Perspectivas de la Economía Mundial, un trabajo que combina la proyección a corto plazo con un revelador análisis económico. Este informe nos dice que la economía mundial está significativamente peor de lo previsto y que el riesgo de que se produzca una recesión mundial está aumentando. Pero el informe no es solo pesimista; contiene un análisis pormenorizado de las razones por las que las cosas van tan mal. Y la conclusión a la que llega este análisis es que los países que más han recortado el gasto, aplicando políticas eufemísticamente llamadas de “consolidación fiscal”, son también los países que han experimentado las recesiones económicas más profundas.

Lo malo es que estos errores han arraigado profundamente en la conciencia colectiva y proporcionan el apoyo público a la austeridad excesiva de las actuales políticas económicas y fiscales en muchos países, del que el nuestro, espoleado por las presiones de la UE, es uno de los máximos representantes.

Por tanto, hay que romper esa inercia y ofrecer un análisis basado en la evidencia de nuestros problemas. Veamos:

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