De la imaginación a la realización

Realidad e imaginación

¿Cuáles son tus fantasías? ¿Fama? ¿Riqueza? Tal vez ser tremendamente carismático y que la gente se arremoline a tu alrededor cuando estás en un lugar público, cautivándola con tu ingenio y encanto. Convertirte en un escritor o artista de éxito. Tal vez simplemente encontrar a tu verdadero amor, tratando de tomar el mismo taxi un día lluvioso.

Seguro que, sólo con pensar en ello, ya estás disfrutando.

La imaginación es uno de los mayores activos personales. Es una ventana al mundo de la posibilidad, y una fuerza poderosa hacia la realización de una vida más plena y feliz. Cuando se utiliza a propósito, la imaginación se convierte en el desencadenante de la capacidad creativa.

Sin imaginación nunca nos aventuraríamos a salir de nuestra zona de confort e ir más allá. Nuestra realidad sólo existe dentro de los límites del statu quo y lo que tendemos a etiquetar como “fantasías” constituye un primer paso fundamental hacia la realización de nuestros sueños. La fantasía es una forma primaria para que nuestra imaginación se proyecte hacia el futuro y nos abre la mente a nuevas posibilidades.

Qué acaba con la imaginación

Debemos reconocer el hecho de que, en nuestra sociedad, aunque por lo general recomendamos el cultivo de una fértil imaginación en nuestros hijos, esta situación cambia a medida que dejamos la infancia, momento en el que comienza la presión para limitar nuestra imaginación y abandonar nuestras fantasías.

En algún momento, se espera que dejemos de lado esas fantasías “poco realistas” y recojamos la antorcha de la realidad. Es el momento en que hay que dejar de plantearse ser pintor, jardinero, astronauta o músico callejero y comenzar a pensar en ser abogado, médico, ingeniero…, dejando de lado muchas ilusiones y deseos y cediendo ante la triste realidad del mercado de trabajo. Pero ¿qué significa en realidad, conseguir un trabajo normal y ocupar el lugar esperado en el mundo real? y ¿dónde quedan nuestros deseos, ilusiones y vocaciones? La presión social hace que, muy a menudo, no nos lo planteemos, olvidemos nuestros sueños de juventud y recurramos a estereotipos o a patrones del entorno, poniéndoselo muy difícil a la imaginación para jugar el papel que le corresponde en la realización de nuestros sueños.

Mantener viva la imaginación

Todos tenemos increíbles poderes creativos y nadie debería quitárnoslos, a menos que permitamos que lo hagan. Si la imaginación es la puerta a la realización de los sueños, en lugar de desdeñarla y/o abandonarla, hay que seguir desarrollándola durante toda la vida. ¿O acaso dejamos de soñar?

No hay ningún momento de la vida en que se esté mejor negando y no poniendo en práctica las habilidades creativas. Lo único que hay que conseguir es un equilibrio entre las necesidades y responsabilidades de la vida real y el mantenimiento de los sueños. Ni vivir en un mundo sólo de fantasía ni renunciar a dejar un poco de lado una excesiva racionalidad y a poner color y emoción en nuestras decisiones. Siempre hay una manera de hacer las dos cosas.

Cruzar el puente entre la imaginación y la realización

La triste realidad nos dice que, la mayoría de las veces, el verdadero amor, esa gran obra publicada, las multitudes a nuestro alrededor… nunca se producen. No importa lo mucho que lo queramos. No hay ninguna posibilidad de que esas fantasías se hagan realidad. ¿Por qué? Debido a que la naturaleza misma de una fantasía garantiza que nunca se hará realidad. Y cuanto más disfrutas, peor se pone.

Habrás escuchado y leído mil veces que todo lo que tenías que hacer era visualizar lo que quieres y te gustaría conseguir para hacerlo realidad. Pero, aunque esto es importante, ya que una fantasía es un pre-recompensa, no es suficiente para convertirla en realidad.

La fantasía es todo sobre estar allí donde queremos, mientras que la realización es todo acerca de cómo se va a llegar.

Nos gustan las fantasías porque en ellas no hay estrés. Son todo lo bueno, sin condiciones, dopamina gratuita. La realización, por otro lado, puede ser ¡MUY estresante!, debido a que requiere que vivas mentalmente la presión de cambiar. A que hagas frente a las reticencias de tu cerebro para hacerlo. Además, en la vida real, la realización es tan cambiante que no siempre es agradable.

En resumen:

Las fantasías…

  • Son las visualizaciones a las que nos entregamos para sentirnos bien.
  • Están desconectadas de la realidad cotidiana.
  • No inspiran acción.
  • No nos mueven a aprovechar las oportunidades.

La realización…

  • Es la visualización que nos muestra donde vamos.
  • Puede llenarnos de ansiedad y de emoción, porque sabemos que tenemos que actuar para llegar allí.
  • Inspira acción.
  • Nos hace hiper conscientes de las oportunidades para alcanzar nuestra meta.

Las fantasías son lo que quieres. Su realización es lo que obtendrás. En un primer momento, las creaciones de la imaginación sólo existen en el mundo no físico, por lo que, para que puedan convertirse en parte de la realidad física, hay que iniciar el proceso de realización, introduciendo en el proceso elementos tangibles.

Es realmente sencillo. La clave es plantearse conseguir alcanzar esa visión a través de una serie de etapas, paso a paso, hasta que se logre plenamente. Veamos cómo hacerlo.

Escríbelo. Coge un cuaderno, abre un documento Word… ¿Estás listo? Llevar a cabo el ejercicio te llevará sólo unos minutos, que bien podrían cambiar tu vida.¿Qué has imaginado?, ¿cómo influye en tu vida presente y cómo lo hará en la futura?, ¿Cuál es la diferencia? ¿Estás dispuesto a empezar a verte haciendo todo aquello que te permita lograr el objetivo de tu fantasía? Anota la diferencia y las cosas que realmente tendrías que hacer para realizar tu fantasía. Descríbelo todo cuidadosamente. Es muy importante que al escribirlo incluyas todos los detalles posibles para añadir el máximo de claridad a tu visión. Si algún aspecto importante no está claro, lee tu descripción y luego cierra los ojos concentrándote en lo que ves.

Tienes que hacer frente a todas las formas en las que has estado engañándote a ti mismo. Las veces en las que has tenido una mala imagen de ti, que no has estado dispuesto a cambiar o has ocultado la verdad sobre ti mismo. Tienes que enfrentarte mentalmente a tus miedos. Tienes que verte mentalmente a sí mismo haciendo lo que sabes que deberías haber estado haciendo todo el tiempo.

Así que sé honesto. En este momento se trata de traspasar la imagen mental, y los sentimientos relacionados con ella a palabras que describan la visión con precisión. La palabra escrita introducirá tu fantasía en el mundo físico. Ahora la tendrás, negro sobre blanco, en una hoja de papel que puedes llevar a todas partes y leer y modificar cuando y donde quieras.

No es divertido. Pero si puedes hacer que tus fantasías y su realización sean lo mismo, estarás en el camino de dominar tu vida. Y de que todos tus sueños se hagan realidad.

Define la secuencia. Cada visión tiene su propia secuencia lógica para su realización. Tomemos el ejemplo de un trabajo. Probablemente lo primero que haya que decidir es si será por cuenta propia o ajena. Si deseas trabajar para ti mismo o para otros. Evidentemente, la secuencia será muy diferente si eliges una u otra y cada paso que des requerirá un tiempo, un esfuerzo, unas acciones, un coste, unas relaciones… determinados.

Trabajar por cuenta propia requiere tener claro qué tipo de actividad se puede y se quiere desarrollar; buscar, o no, a los compañeros de viaje; contar con el dinero o la financiación necesaria; determinar los medios para poderla desarrollar; resolver los trámites burocráticos y de gestión; saber cómo vas a conseguir clientes…

Si quieres trabajar por cuenta ajena tendrás que tener claro qué puedes ofrecer; qué clase de trabajo quieres desarrollar; qué tipo de empresa podría contratarte; qué condiciones admitirías; durante cuánto tiempo quieres vincularte con ella…

Responder a estas preguntas te permitirá priorizar la secuencia de realización.

Crea un plan de acción. Una vez definida la secuencia, hay que definir un plan. Y la mejor forma de construirlo es responder, con la máxima sinceridad (se trata de tu proyecto vital) a la pregunta: ¿qué puedo hacer ahora mismo para empezar a moverme activamente hacia la realización de mi visión? El plan te permitirá encontrar la manera de empezar a desplegar esta nueva realidad.

Ten muy en cuenta que, sobre todo al principio, según vayas avanzando en su cumplimiento, es bastante probable que tengas que introducir cambios y/o mejoras en tu propuesta inicial. No te preocupes por ello. Lo importante es que te mantengas en constante movimiento hacia tu objetivo sin fijarte demasiado en los detalles.

Ponte en marcha. Llegado este momento, el componente clave para la realización es la acción, es el momento de encontrar algo que hacer y empezar a hacerlo. Si quieres un buen trabajo en una empresa, tienes que empezar ya a buscarlo.

 No dejes que la falta inicial de resultados, o de lo que sea, te impida continuar con tu plan. Observar lo que ocurre a tu alrededor es gratuito y mantiene viva la visión, y la ilusión. También mantiene tu mente motivada para encontrar una solución a todo aquello que te falte. Si quieres mejorar en tu vida laboral, no dejes de hacer todo aquello que lo posibilite. Estate muy atento a los movimientos de la sociedad y del mercado, sigue formándote y aprendiendo de todas las personas interesantes que se crucen en tu camino (si no lo hacen, sal en su busca); en definitiva, estate siempre preparado para aprovechar las oportunidades que te surjan.

Ten muy presente que con la acción vienen la claridad, el propósito y la dirección.

Registra tu progreso. Una de las cosas que más ayudarán a mantener la motivación durante este proceso será reconocer continuamente el progreso que vas logrando. Cada vez que consigas siquiera el objetivo más pequeño, anótalo, márcalo como cumplido en tu plan y celebra su progreso. Has dado un paso más para hacer realidad tu sueño y debes asegurarte siempre de que reconoces tus logros a lo largo del camino. Para continuar con el proceso de realización sólo tienes que mantener viva tu visión en tu imaginación, seguir añadiéndole claridad y tomando medidas en la dirección correcta.

Todo comienza con la imaginación

Las semillas de la creatividad viven en tu imaginación. Si alimentas esas semillas y las ayudas a crecer, estarás recurriendo a tu auténtica naturaleza creativa.

La razón por la que fantaseamos es porque nuestra naturaleza creativa nos muestra una visión de las posibilidades futuras. Por tanto, nunca escondas tus fantasías en el armario, sácalas fuera y construye con ellas tu nueva realidad. Para que tus sueños se conviertan en realidad, sólo es necesario que, sigas los pasos marcados, y cruces el puente que separa la imaginación de la realización.

¿Estás listo para cruzar el puente y poder realizar tus fantasías?

¿Estás de acuerdo con los pasos necesarios para convertir tu imaginación en realidad?

¡El camino está abierto, así que ponte en marcha!

a.

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Publicado el 25 abril, 2014 en Cambio, Gestión personal y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Reblogueó esto en Airaconsultoresy comentado:
    Motivador post para salir de la zona de confort

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